Autoestima, la llave del bienestar


La autoestima y tu forma de vivir.

¿Cómo te sientes cuando fracasas o no logras obtener lo que deseas?
1.   Te enojas y buscas culpables.
2.   Te angustias y dejas de insistir.
3.   Te encaprichas y dices que a ti, nada ni nadie te vence.
4.   Analizas tus objetivos y tus conductas, corriges los errores y te sientes motivado para volver a intentarlo.

¿Cómo respondes cuando alguien te critica?
1.   Te molestas y piensas en criticarlo, para que se sienta mal.
2.   Te sientes devaluado, humillado o avergonzado, porque los demás se dan cuenta de tus defectos.
3.   Piensas de qué manera demostrarle que a ti, nadie te critica.
4.   Escuchas la crítica.
Si decides que tiene razón, la tomas en cuenta para cambiar tu conducta.
Si crees que no la tiene, la ignoras y te olvidas de la situación.

Dos preguntas no son suficientes para determinar nuestro nivel de autoestima.
Sin embargo, pueden orientarnos a ver el tipo de autoestima que tenemos.

Las respuestas 1 y 2, en ambas preguntas, las daría una persona con baja autoestima.
La 3 o una parecida, estaría dada por una autoestima inflada y sólo la 4 indicaría una elevada.

Nuestra forma de responder ante una situación, no depende de lo que sucede, sino de lo que nosotros pensamos en relación a lo que está pasando y del nivel de nuestra autoestima.

Si nuestra autoestima es baja, nos enojamos, angustiamos, deprimimos, etc. y buscamos culpables o justificaciones.
Si está inflada, nos negamos a aceptar nada que indique debilidad, errores, fracasos, etc.

Si tenemos una autoestima alta, no nos sentimos molestos.
Le damos la importancia que tiene, ni mayor ni menor y buscamos la conducta apropiada.
La analizamos, observamos su relación con nosotros o sus consecuencias y actuamos.




Todos tenemos una imagen de nosotros mismos.
Dicha imagen se formó, sobre todo durante nuestra infancia, en base a nuestras experiencias y a la opinión de la gente importante para nosotros.

Nosotros calificamos esa imagen y el resultado de esa evaluación, es nuestra autoestima.

Pero esta imagen puede estar equivocada, ya que depende de:
1.   La opinión subjetiva y personal de los demás y
2.   la manera en que fuimos educados.
Por eso la autoestima de una persona no refleja lo que la persona es.
Muestra lo que esa persona cree que es.

Por ejemplo:
Enrique y Arturo tienen 8 años.
A ambos les encanta el atletismo y todo el día están corriendo y brincando.
Los dos tienen 8 en matemáticas.

El papá de Enrique está muy orgulloso.
Lo apoya, lo motiva y le demuestra su cariño.
Lo acompaña a las competencias y festeja sus triunfos.

El de Arturo, está muy enojado.
Lo regaña, diciéndole que es un tonto y un irresponsable por perder el tiempo y no dedicarse más a los estudios.
Le dice que si sigue así, va a ser un "don nadie"

¿Cómo crees que se sienten ambos niños?
¿Cómo crees que se van a sentir de adultos, si la actitud de los padres continúa igual, en este y otros aspectos?

¿Enrique está "bien" y Arturo "mal?
¿Por qué si hacen lo mismo?

La opinión de los padres está basada en sus propias creencias y en lo que ellos han vivido.
Para uno, el deporte es excelente, tan importante o quizás más que otras actividades y para el otro es una pérdida de tiempo.

¿Quién tiene la razón?
Depende de la persona que de su opinión.
De sus propios gustos, preferencias y experiencia.

Como puedes ver, lo que pensamos y sentimos de nosotros mismos y la manera de calificarnos, es aprendida.

Si desde pequeños nos hicieron sentir que éramos importantes y dignos de ser queridos, muy probablemente ahora, ya como adultos, tenemos una buena autoestima.
Nos queremos y nos sentimos seguros, capaces y dignos de amor y respeto.

Si nos ignoraron, criticaron y crecimos con el mensaje de: "no vales", "no sirves" "eres malo", etc., nuestra autoestima seguramente es baja y nosotros nos seguimos tratando de la misma manera como nos trataron.

Si tienes una autoestima baja, probablemente es el resultado de ideas y creencias equivocadas, que aprendiste de personas que también fueron educadas de la misma manera.

Pero eso no significa que te tienes que quedar así por el resto de tu vida.
Trabajándola adecuadamente, puedes fortalecerla y elevarla.

El objetivo de este tema es que puedas mejorar tu autoestima y/o que ayudes a los pequeños a crecer con una buena autoestima.

Por eso te recomiendo que leas los artículos sobre el significado de la autoestima, los diferentes tipos o niveles: alta, baja e inflada.

Contestar el cuestionario puede darte algunos datos interesantes e importantes.

Para corregir nuestro nivel de autoestima o fortalecerla, es necesario entender cómo se formó y cómo nuestro diálogo la mantiene en un nivel equivocado.
¿Te angustia pensar en el fracaso?
Tal vez tu concepto está equivocado.
Analízalo y si es necesario, corrígelo
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